Según la RAE: Persona que, en las casas de vecinos, tiene a su cargo el guardar, cerrar y abrir el portal y vigilar la entrada y salida de personas, limpiar la entrada, escalera, etc.
Según el portero: Persona que tiene que saber de la vida de todas las personas. Decide qué comercial puede picar puertas, por donde se instalan los tubos del gas, los cables de teléfono, quién hace las reformas. Es entendido en todo. Cuenta y le gusta que le cuenten.
Según el vecino: Es el siervo, el Fernando Galindo de la comunidad. Padre espiritual de la comunidad. El confesor. Se pierde el gato, me lo busca. Me voy de vacaciones, me riega las plantas. Llego de la calle cargado con bolsas , me abre la puerta del ascensor, no sin antes preguntarme de dónde vengo. Salgo de casa, me pregunta dónde voy.
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pura poesía del noble arte de la critica y el chismorreo tan bien ejecutado por los porteros
Q,uien en el cuarto de los cubos almacena triunfos y miserias de vecinos que bajan las escaleras de puntillas para no hacer ruido, el terror de tres niños que juegan en el descansillo evitando la lluvia, el morbo envuelto de pasión de dos amantes que creen no ser vistos en el rellano de la escalera, el enemigo de un buzoneador y la esperanza para el buscador de tesoros.
Apoyado en la puerta de entrada con mono azul de cremallera cruzada es reposo para transeúntes desesperados o musa de poetas callejeros, él es parte del paisaje urbano como lo es quiosco de prensa, buzón de prensa o mujer que estrella tacones en la acera mientras piensa, nunca más. Alivio para el repartidor de copiosas cestas navideñas y confidente del solitario padre de familia numerosa…
Aunque preso en su edificio y atrapado en su mala fama es quizá algo más que un cotilla.
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